Comer en familia para prevenir la obesidad y el sobrepeso infantil

El problema de obesidad y sobrepeso en niños que ya teníamos antes de la pandemia ha aumentado por la falta de actividad física de los últimos meses. Frente a ello, cocinar y comer en familia se imponen como algo necesario para luchar contra esta otra epidemia tan perjudicial para la salud de nuestros hijos.

Coronavirus  y obesidad

Los pediatras han dado la voz de alarma sobre las consecuencias negativas que la pandemia está teniendo en la salud de nuestros hijos, y no precisamente respecto al coronavirus, sino sobre el problema de obesidad y sobrepeso que ya veníamos arrastrando desde antes de la crisis sanitaria.

Si en 2019 (según el estudio Aladino de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición)  4 de cada 10 escolares presentaba exceso de peso, los pediatras de Atención Primaria han podido verificar en el último año un aumento de niños con obesidad y sobrepeso, sobre todo en la franja de edad de 7 a 12 años.

El principal motivo parece ser el sedentarismo que ha aumentado en toda la población infantil por el confinamiento y los cambios en los hábitos que hemos estado viviendo desde que comenzó la pandemia: menos vida social, parques cerrados, restricciones a la movilidad…. Todo ello hace que pasemos más tiempo en casa.

Más tiempo de pantalla

Durante el confinamiento la gran mayoría de las familias tuvo que cambiar las rutinas para poder adaptarse a la nueva situación, entre ellas el uso de dispositivos tecnológicos. El tiempo de pantalla aumentó drásticamente entre los meses de marzo y junio.

Según el  estudio de Empantallados El impacto de las pantallas en la vida familiar, “el entretenimiento digital de los menores ha aumentado considerablemente: de lunes a viernes, los más pequeños las utilizan a diario durante casi cuatro horas, un 76% más que antes del confinamiento. El fin de semana, la media es de cinco horas al día, lo que supone un aumento del 33%”.

Esta disminución de la actividad física ha venido acompañada por cambios en los hábitos alimenticios en muchas familias, sobre todo relacionados con la dificultad de conciliar el teletrabajo y el cuidado de los pequeños en casa.

Las costumbres sociales han cambiado

Se calcula que los niños y adolescentes han podido aumentar un 5% su peso durante el confinamiento. El problema es que los problemas asociados a la falta de actividad física han continuado más allá del confinamiento domiciliario.

Esto es porque los cambios en las costumbres sociales han llegado para quedarse: la necesidad de restringir los contactos sociales y evitar los lugares cerrados hace que, al final, los niños pasen más tiempo en casa que nunca, y eso significa más sedentarismo y más pantallas.

Cocinar en familia

Frente a este panorama los padres nos preguntamos: ¿qué podemos hacer? Desde la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) se propone implicar a las familias para fomentar hábitos saludables en los niños haciendo hincapié en compartir el tiempo de las comidas e implicando a los peques de la casa en la preparación de los alimentos.

En este sentido, destaca el proyecto Cocinando en familia, realizado por la Dra. Carmen de la Torre, miembro del grupo de trabajo de Gastroenterología y Nutrición de la AEPap. En la web del proyecto se pueden encontrar, además de interesantes artículos informativos sobre nutrición infantil, menús adaptados a cada estación con frutas y verduras de temporada adecuados para toda la familia.

También hay un apartado de recetas tradicionales para darnos ideas y confeccionar nuestros propios menús saludables. Implicar a los niños en la selección de los menús e incluso en la preparación de las comidas es la mejor manera de fomentar hábitos saludables.

Los niños a la cocina

No hay una edad mínima para que los niños entren en la cocina. Desde que son bebés, les encanta aporrear tuppers y cacerolas con los utensilios de cocina. Entre los y los cuatro años ya pueden ayudarnos, por ejemplo, a cortar con los dedos la lechuga para la ensalada, batir el huevo de su tortilla, amasar galletas…

Cuando son más mayorcitos pueden hacernos de pinche y colaborar en las labores domésticas, por ejemplo pelando y cortando su fruta (con supervisión), pesando y mezclando ingredientes, dictándonos la receta si ya saben leer, colocando la compra…

Comer en familia

Se ha demostrado que cuando los niños participan en la elección y preparación de los alimentos comen mejor y están más receptivos a probar nuevos sabores. Además de implicarles en la elaboración de los menús, la compra y la cocina, comer en familia es otra de las medidas básicas para fomentar hábitos nutricionales saludables en los peques.

Al menos una comida al día debería ser compartida en familia. En muchas casas a mediodía es imposible porque los niños van a comedor. Pues entonces que la comida familiar sea la cena. Ese rato se convierte así en un paréntesis en la vorágine del día. Sin pantallas, sin prisas, sin regañinas por que no se dejen nada en el plato. Simplemente se trata de disfrutar de un rato relajado en el que contar las novedades del día alrededor de un plato de comida.

Un último consejo para inculcar hábitos saludables a los peques desde casa: predicar con el ejemplo. Los niños imitan más lo que nos ven hacer que lo que les contamos, así que llevar una dieta saludable con abundancia de fruta, verdura, legumbres y pescado en los menús es la mejor manera de que toda la familia esté sana.

¿Te preocupa la obesidad infantil? ¿Cuáles son tus estrategias para que tus hijos coman sano?

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